En esta vivienda el espacio exterior cobró personalidad mediterránea y se organizó en función de la inmejorable ubicación de la casa, frente al río, que permite disfrutar de vistas privilegiadas desde todos los sectores. El espacio exterior se dividió en tres áreas bien diferenciadas, que se distinguen por los desniveles e el piso y los cambios en los materiales empleados. La zona para comer, bajo una impactante pérgola, se encuentra en directa relación con la cocina; la zona de estar, contigua al living y la piscina con solárium s extiende hacia el río.
El piso de la galería es de piedra texturaza y se continúa en dos escalones que bajan hacia la piscina. La iluminación se logró mediante lámparas colgantes con tulipas de vidrio a diferentes alturas.
Se armó un living con sillones Aviñon, alrededor de una mesa.
En la zona de comer, la pérgola es de hiero con techo de lona vinílica blanca lavable que tamiza la luz. Está elevada por un deck de eucalipto, que la hace destacarse aún más y optimiza las vistas hacia el río. La gran mesa está acompañada de sillas de hierro. La iluminación se logró con tulipas
colgantes de vidrio trabajado.
Cuando se tiene la suerte de que la pileta se puede ubicar próxima a otro espejo de agua, lo ideal es apelar a los bordes infinitos para aprovechar las visitas al máximo.
En el solarium, tiene el mismo piso de piedra texturaza que la galería, reposeras de teca perfectas para soportar la intemperie. El diseño paisajístico de este sector incluye plantas en macetas y palmeras plantadas en cuadrados que se dejaron libres entre las baldosas.

