ALMA RUSTICA Y REFINADA II
La cocina está distribuida en L, se observa el espíritu rústico característico del resto de la casa a través de los materiales empleados: madera, azulejos y barro cocido. La estancia cuenta con una isla central y una despensa. En lugar de un mobiliario de madera, las estructuras son de obra, rematadas compuertas de madera antigua recuperada y tratada con acabado a la cera.
En las paredes se han combinado azulejos de color claro con pintura blanca en las paredes y azul añil en el techo, una tonalidad que combina bien con las vigas de madera que revisten el techo al concebir la decoración de la cocina. La idea fue lograr una cocina práctica mezclando de forma equilibrada elementos rústicos y contemporáneos. Este rasgo lo aportan detalles en acero inoxidable, como las barras metálicas que recorren las paredes permitiendo tener a mano los utensilios de más uso, una grifería con ducha extraíble para acceder a todos los rincones o la campana extractora.
Aunque la luz natural baña la casa durante todo el día, la artificial se resolvió con dos lámparas de techo con una estética sencilla pero muy actual.


