COCINAR, COMER…Y CHARLAR
Para poder situar el office en la cocina, se cambió de ubicación una puerta de la cocina. Se pensó una distribución que permitiera cocina a gusto y aprovechar bien el espacio.
A la hora de distribuir la cocina, se persiguieron dos objetivos muy claros, montar un office junto al ventanal del jardín y ganar más espacio para guardar.
La cocina cuenta con un mirador con salida directa al jardín, y se decidió crear el office en ese rincón especial. El inconveniente era que había una puerta de acceso a la cocina. Para solucionarlo, se cambió la puerta de sitio. Se aprovechó el frente, que de ese modo se quedaba libre, colocando una columna de hornos y más módulos, uno de ellos esquinero y con cestas extraíbles. Gracias a esta reforma se ganó una superficie extra de trabajo y e apoyo a la mesa de comedor.
En cuanto a la segunda prioridad, se mandó hacer un mueble empotrado junto a la puerta de acceso, en un entrante que había en la pared.
Para dar un toque diferente al office se eligió muebles y textiles que añadieran un cierto aire campestre: mesa redonda y unas sillas en aspa lacadas en blanco. El toque de color lo ponen las telas de los estores, enrollables y con un alegre estampado y las fundas de las sillas, en un vichy rojo a juego con las pantallas de la lámpara de techo.
Se buscó en esta cocina funcionalidad sobre todo. El suelo es de barro. En definitiva, se logró un office alegre y luminoso, y mucho sitio para guardar.

