Sinfonía armónica II
La nueva distribución del espacio, muy racional, permitió crear una amplia zona de noche, a modo de suite, independiente del resto de la casa.
El dormitorio adquirió mayor protagonismo. Sus dimensiones muy generosas, permitieron incluir el vestidor, un baño y un segundo ambiente de estar. Sin duda, un espacio ideal para relajarse en cualquier hora del día y en la más pura intimidad.
De acuerdo con la línea general del piso, en la zona de noche se mantiene el gusto por la coordinación de telas y por los muebles antiguos. Sin embargo los colores se invierten, blanco para las paredes y moqueta azul para el suelo.
En el baño, el blanco es el color protagonista. La ducha, situada junto a la encimera, se delimitó con una mampara y una puerta de cristal, una solución ideal para aumentar la perspectiva de la estancia.

