Reflejos urbanos II
La línea que vimos en la estancia sigue en el cuarto de baño y en la cocina, pero se rompe en los dormitorios, donde los colores intensos ocupan un primer plano, rojo y amarillo para la habitación de invitados y azul añil para la habitación principal.
El último tono se repite en uno de los elementos más personales de la vivienda, los pilares a modo de lapizlázuli que presiden el comedor. Unas pinceladas de color, un tanto arriesgadas, que permiten crear un conjunto dinámico y vital.
El intenso azul del revestimiento frontal contrasta con el blanco utilizado en el resto de paredes y en algunos muebles en madera lacada, como la mesita o los estantes. Esta combinación se repite en el cabecero, tapizado con una tela a cuadros.

