La decoración cálida y al tiempo desinhibida de esta rústica chacra, demuestra el instinto y la autenticidad continúan siendo valores de cambio positivos en el momento de acometer el interiorismo de una casa. Colores intensos y elementos con vida propia parecen conversar entre si a la espera de sus ocupantes.
Una construcción recia y tradicional rodeada por gruesos muros que atesora en su interior el trabajo de sus propietarios quienes han decantado la personalidad y los elementos de confort necesarios.
La fachada de la casa pintada de color terracota destaca notablemente sobre el verde profundo de la vegetación.
La intervención apenas se aprecia en el aspecto final del caserón. El salón principal ha sido decorado con muebles y complementos extraídos de muy diversos lugares, sin preocupaciones estilísticas.
Los muebles que integran la decoración de esta chacra han sido adquiridos de anticuarios y en algunos casos se han realizado recuperaciones que permiten disfrutar piezas ya olvidadas.

