En esta chacra, donde imperan materiales como el gres rústico o las vigas de madera, se puso el contrapunto con el mobiliario actual.
La cocina de esta chacra es un magnífico ejemplo de cómo se pueden superar los estereotipos decorativos, ni madera maciza, ni molduras o marquetería, ni tradicionales tonos provenzales en azules o verdes.
El decorador hizo una apuesta por el contraste con un mobiliario de líneas muy actuales, que combina las puertas estratificadas blancas con los cantos y los tiradores en aluminio. Pero el gran acierto es que la cocina no perdió, a pesar de ello, su clara identidad campestre. Y es que el decorador puso un énfasis especial en la elección del resto de los materiales desde el gres rústico que reviste el suelo, hasta el estuco en un color ocre envejecido de la pared, excepto en las zonas más expuestas a las manchas que se protegen con un mosaico con untas grises, pasando por el granito para la encimera y las vigas de madera para el techo.
La cocina mide 5.50 metros de largo, el decorador pudo configurar una gran zona de almacenaje combinanado módulos altos, bajos y en columna. Se destaca la península que alcanza los 120 cm de fondo.

