La impresión que se desprende al contemplar esta vivienda es la preferencia de sus inquilinos, por la decoración rústica.
Ello queda plasmado en la utilización de elementos naturales como la piedra y las maderas añejas, y los colores cálidos, aunque alegres al mismo tiempo, como el salmón o al amarillo.
En la planta principal se encuentran ubicadas las estancias de hall, la cocina, el office, el aseo, y el living.
El salón está formado por dos sofás de dos plazas tapizados en una tela de alegres flores y una butaca a conjunto, en el centro dos mesitas con sobre de cristal realizadas a medida descansan sobre una alfombra de fibra natural. En el techo se han recuperado los arcos cerámicos originales, conservando su color natural. El ventilador blando de tres aspas recuerda a las viviendas coloniales de antaño. El suelo del living al igual que el del resto de estancias de la vivienda es de color terracota.
La cocina distribuye su espacio en dos ámbitos diferentes, separados entre si por un mueble construido a medida, que alberga el frigorífico. Un cuadro de tulipanes añade colorido al conjunto. La zona de office se ha amueblad con una mesa antigua adquirida en una almoneda, con sillas de respaldo de rejilla.
En la otra planta se ubican cuatro habitaciones y dos cuartos de baño. Las paredes del dormitorio principal se han pintado de color amarillo. Para aprovechar el espacio disponible se ha fabricado un armario empotrado de dos puertas.

