La elección de una puerta no sólo depende del estilo decorativo de la vivienda y de sus sistemas de apertura, sino también de la independencia que se le quiera conferir a cada estancia.
Aunque existe la tendencia a crear viviendas abiertas donde las zonas comunes comparten espacio, las puertas de paso siguen siendo una herramienta imprescindible para mantener la intimidad en las partes de la casa donde se necesita un mayor recogimiento.
En función de los materiales con los que esté confeccionada será más o menos robusta, además de servir de pantalla para impedir, dificultar o favorecer el paso de la luz, según se empleen componentes opacos, traslúcidos o transparentes.
En cuanto al tamaño, el uso de puertas de doble hoja acristaladas serán idóneas para dar paso a salones y comedores, mientras que las estancias de uso privado requieren anchos menores y materiales opacos o que dejen pasar la luz pero sirvan de barrera visual desde el exterior.
El componente más común sigue siendo la madera, en sus diferentes tipos y acabados. Haya, wengué, iroko y arce nos permiten combinar las puertas con el resto del mobiliario y la carpintería o crear un agradable contraste. Los diseños lisos y robustos que actualmente podemos encontrar en el mercado ayudan a potenciar la belleza natural de la veta.

