
El color y el material del mueble son determinantes a la hora de aligerar una estancia y hacer que resulte mucho más luminosa. En este sentido son ideales todas las superficies lacadas o pintadas en color blanco, o en tonos muy suaves, como el gris perla, así como las de maderas claras (abedul, haya, arce, etc). Un acabado que ayuda a rebajar el peso visual de la madera es el decapado (en color blanco, gris, azul…). También son muy ligeras las piezas de cristal, de acero inoxidable o de forja.









