
Aunque no se trate de un estilo propiamente dicho, se viene perfilando una corriente que recrea ambientes intimistas, acogedores y tranquilos, teñidos de una leve nostalgia de otros tiempos. Esto se consigue combinando piezas de diseño clásico, como alacenas, escritorios o cómodas, que se ven aligeradas con acabados de tonos más luminosos, blanco, marfil o gris perla. Otra forma de catalizar y restar peso visual a este mobiliario, generalmente de madera maciza y formas ornamentadas, es aplicándole técnicas como el decapado o el patinado, que consiguen blanquear la madera sin ocultar la veta.
En ocasiones, basta con unos detalles para conferir romanticismo a una estancia. Así, por ejemplo, en un salón actual encajaría una butaca de estilo Luis XVI con una tapicería colorista, a rayas o flores,
En cuanto a los tejidos, son especialmente adecuados el damasco, el brocado , el terciopelo, la seda y los jacquards.
Algunos detalles decorativos:
En un mismo espacio puedes combinar las piezas decapadas que imprimen la nota intimista y aligeran el conjunto, con otras de madera con un acabado a la cera.
Las lámparas acaban de definir el estilo que deseamos imprimir a un ambiente, si te gusta esta tendencia no lo dudes, decántate por un diseño del que cuelguen sofisticadas lágrimas de cristal tallado. También son acertados los modelos de forja con suntuosas pantallas de seda, con cuentas perlitas….
Las influencias del estilo provenzal francés, con su aire campestre y reminiscencias antiguas, están a la última. En la cocina se traduce en muebles de madera pintados en tono blanco, tiradores de forma y delicadas vitrinas para lucir vajillas y cristalerías.
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